Lesiones de los tendones peroneos

Los tendones de los músculos peroneos se localizan en la cara lateral y distal de la pierna, haciendo un recorrido por detrás del maléolo externo (peroneo) del tobillo hacia sus inserciones en el pie.

El tendón peroneo lateral largo discurre hacia la planta del pie y la cruza insertándose en la región plantar de la base del primer metatarsiano y la primera cuña.

El tendón peroneo lateral corto se inserta en la base del quinto metatarsiano del pie.

La función principal de estos músculos y tendones es el movimiento de eversión del pie, en el que se combina una abducción y rotación externa del pie. Son fundamentales en la estabilización dinámica del tobillo.

Las lesiones de estos tendones pueden resumirse en:

  • Lesiones por sobreuso: Tendinopatía y tenosinovitis.
  • Lesiones traumáticas: Luxación de los tendones peroneos y rotura de los mismos.

Lesiones por sobreuso

Los tendones peroneos pueden presentar inflamación de su vaina sinovial, recibiendo este cuadro el nombre de tenosinovitis de los tendones peroneos. Habitualmente se produce tras una sobrecarga o esfuerzo que provoca la inflamación. Es un proceso que también puede verse en pacientes con enfermedades reumáticas e inflamatorias.

Clínicamente puede diagnosticarse por el dolor y tumefacción a lo largo de los peroneos. El diagnóstico puede complementarse con Ecografía o Resonancia Magnética.

El tratamiento inicial consiste en reposo, elevación y aplicación de frío local. Posteriormente puede ser útil una terapia física antiinflamatoria, que puede combinarse con el tratamiento oral de medicación con esa finalidad.

Si existe un cuadro muy doloroso o rebelde al tratamiento la infiltración local dentro de la vaina con un corticoide puede resolver el cuadro.

En algunos casos el dolor no es acompañado de inflamación evidente, hablamos en estos casos de tendinopatía de los peroneos. Los tendones peroneos pueden sufrir un proceso degenerativo de tendinosis, con alteración de la estructura y arquitectura de las fibras de colágeno de los tendones. Es una localización poco frecuente. La causa de esta patología puede estar en alteraciones biomecánicas de la pisada junto a grandes cargas de ejercicio.

El trabajo de fisioterapia es fundamental en la recuperación de estas lesiones. Una vez controlado del dolor es vital hacer un trabajo de fortalecimiento y propiocepción adecuados. Debemos intentar identificar y corregir los factores que han podido desencadenar el cuadro. Valorar la corrección de la pisada con plantillas es habitual en estos pacientes.

Si no remite el cuadro tras unos meses de tratamiento debemos proceder a un tratamiento quirúrgico, endoscópico (tenoscopia) o abierto, para realizar la sinovectomía, limpieza y revisión de los tendones peroneos. Es una intervención simple y de rápida recuperación.

Luxación y rotura de los tendones peroneos

La lesión más característica de los tendones peroneos consiste en la luxación de los mismos, que se salen del canal osteofibroso que los rodea, tras un traumatismo indirecto, con un giro brusco del pie en el que se rompe o arranca el retináculo que envuelve los tendones, que se luxan anteriormente sobre la cresta del peroné.

Paciente antes de ser intervenido del tobillo en el que vemos como recolocamos los tendones por detrás del peroné y como se luxan anteriormente de forma expontánea.

Tras un primer episodio, en el que habitualmente no se identifica en urgencias el alcance de la lesión, la posibilidad de presentar luxaciones recidivantes es alta. Con cada luxación, los tendones pueden romperse al rasgarse en la cresta del peroné, siendo roturas longitudinales de los tendones, que difícilmente pueden cicatrizar de forma espontánea.

El tendón que presenta roturas con mayor frecuencia es el peroneo lateral corto, y las mismas pueden presentarse sin luxación previa de los tendones, en ocasiones no se recuerda bien el traumatismo, aunque en la mayoría de los casos son secundarias a una torsión del tobillo.

El tratamiento de elección es quirúrgico, reparando el retináculo que debe ser reanclado al peroné, recolocando los tendones en su localización retromaleolar, y suturando la rotura longitudinal de los tendones si esta está presente.

Una vez operado el paciente permanece una noche o incluso se marcha a casa el mismo día. Es necesario el uso de muletas y la inmovilización dos semanas con una férula de yeso, hasta la retirada de los puntos de la herida. Los walkers o botas de marcha se usan en la transición entre la descarga y la recuperación de la vida normal, con la ventaja de poder quitarse para dormir y asearse. La vuelta al deporte es progresiva, empezando con bicicleta y piscina, con fortalecimiento en gimnasio, y por último por carrera progresiva.

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